Ambicionaría ser un pez koi,
que lucha entre la afanada corriente que acarrea
al aspirado triunfo,
Pero no alcanzo a ser ese pez, que recibe su esperada
victoria…
Porque me has arrancado las branquias tan bestialmente
que ya no alcanzo a
respirar,
Y me has amputado las aletas que ya no logro llegar
río arriba.
El agua en la que me rebosaba. Tan pura y
cristalina; se volvió roja y
asquerosa, a procedencia de tu humillación y
maltrato hacia mí.
No bastó con ultrajar mi alma y ganas de ser…
Lo siento, pero ya no puedo ser ese dragón que
un día llegué a especular que sería.

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