Consideré por un mísero momento que las cosas
se hacían realidad…
Rápidamente recordé que habito en un inquebrantable
espejismo que maldigo día y noche.
Estamos tan lejos el uno del otro,
Que sin darnos cuenta…
Ya estábamos otra vez en la misma cama, en el
mismo lugar y lo peor de todo…
Haciendo el amor como jamás en la vida…
Maldito sea el día en que te comprendí.
Persiguiéndote y tú residiendo tan lejanamente.