Mientras siento tus cálidos dedos acariciando
Mis desabrigadas caderas.
Tus suaves labios rozan mi cuello,
Haciendo erizar mi alma.
Tus brazos me rodean y me llevan a ti,
Como si fuera una hoja de papel.
En unos instantes nuestras pieles se besan
Por primera vez.
Éramos nosotros…
Exiliados de nuestro nirvana,
Maldecidos a sufrir por toda la eternidad,
Digeridos hasta el hueso.
Al fin éramos nosotros…
Ya no importaban los demás,
Ni las palabras, ni los segundos.
Cada momento era único.
Hemos renacido en uno solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario