Ni aunque me vieses con las alas rotas,
Sangrando, agonizando de dolor o peor…
Muerta;
Te dignarías de recoger mi pálido y destrozado cuerpo,
Darme cobijo y sanar mis heridas más profundas,
Porque no te importó arrebatarme el libre vuelo que tenía.
Ya no puedo más, sólo tengo piernas débiles y un corazón,
Que está a punto de dejar de suspirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario